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31 de agosto de 2013

Mañana





Dame un segundo, estoy terminando de organizar lo poco que me queda aquí. Mientras tanto siéntete como en casa y disculpa el desorden pero no encuentro aquella fotografía firmada al dorso, lo tengo todo patas arriba y no sé donde puede estar. Toma asiento donde puedas y, si quieres, sírvete el último trago de vino blanco que me queda en la nevera, lo he estado reservando para una ocasión especial y creo que hoy es una de ellas. No tardaré en volver contigo...


Siento haberte hecho esperar, pensaba que sabía donde buscar pero mientras caminaba se me ha olvidado. Es que últimamente no he podido pegar ojo y ando un poco despistado, resulta que cada vez que despierto siento como el sueño que me ha tenido entre algodones toda la noche se desvanece al abrir los párpados. Pero eso no es de lo que te quería hablar. Estoy (jodidamente) asustado desde hace unos días y lo llevo lo mejor que puedo, aunque es cierto que tengo la sensación de estar jugando a la ruleta rusa con solo dos huecos libres de balas. Todo puede resultar, siendo, digamos, pesimista, un verdadero desastre... pero por suerte no es mi postura actualmente (siendo un iluso, otros tiempos, es algo comprensible) y tengo la abstracta certeza de saber que el as de corazones será el último en ser descubierto.

¿Por qué, entonces, te he hecho venir? Porque mañana es el día en que empezaré a vivir sabiendo si me voy a arrepentir de no haber aprendido nunca a tocar el violín.

(La vida, que es así)

22 de abril de 2011

No te pares a descansar


Es curioso lo fácil que resulta perderse y no saber volver, aún soy lo suficiente iluso como para volar por encima de un sueño. Explico, claro está, en la carta que le envié todas mis razones para dejar de dormir de esa forma tan mundana; y con lo realmente cara que se ha puesto la vida no se como puedes pensar en seguir odiando todo lo que haces.

Soy, desde luego, el más incondicional de tus admiradores y puedo asegurarte que, aún perdiendo mi memoria su cordura, no dejaría de recordarte. Pero ahora eso no nos concierne. No aún. Sabes perfectamente lo que está cambiando: nadie te mira ya directamente a los ojos y has optado por dejar de fumar, pensar, escribir, cantar....

No me entiendas mal, yo todavía te quiero, pero empiezo a detestar el caos que emana de tus decisiones. Nunca fuiste ordenado para soñar y no espero que lo seas a la hora de avanzar y, si te soy completamente sincero, creo que a partir de hoy te vas a abandonar y empezarás a ser parte del olvido. Solo quiero que lo sepas.



(Cada vez a menos)

7 de enero de 2011

Golpe de gracia


Motívame. Mueve mi razón y mis sentidos hacia lo que más te gusta. Sueña con una imagen y te la haré realidad, la pintaré en el cielo de tu cama y no tendrás que cerrar los ojos cada noche para verla.

Dame un segundo y haré que no te quieras bajar de él. En su día ya pacté con el Diablo que a mi muerte me sucederías y así quiero que sea. Pero fíjate como, si buscas bien, puedes ver que la rueda sigue girando y yo, aunque salte, nunca podré entrar. Es el precio que pago por mi incompetencia... doble debo asumir.

Y si eres capaz de saber qué puedo hacer, dímelo; que un día me lo susurraron y yo aún no sabía escuchar. Motívame y te haré brutalmente el amor.

(...)

15 de junio de 2010

Menta, mientes!!

(Redemption Song - B. Marley)
Menudo desastre de vida. Una vez la perdió y ya nunca volvió a ser suya. Desde entonces sólo deambula por su habitación, solo, siendo muestra de una incompetencia sin precedentes.

Desde entonces solo es una caricatura de lo que fué: incoherente, irracional... idiota. Busca cualquier excusa barata que le haga pensar... "Joder, no está tan mal".

Cualquier excusa con la idea de no decir adiós a su cama. Ya quemó un día su diario, ¿por qué no podría, quizás, volverlo a hacer?. En fin.

Fin a todo. Adiós.


(Menudo desastre de vida)

28 de marzo de 2010

Dichoso momento


Lo primero es tener en cuenta que ésto no solucionará nada. Ni por asomo. Ya que siendo (¿por qué no?) sinceros este entuerto en general tiene difícil arreglo. Porque pasan los días y el ingenio se agota.

Lo triste es que tiene tánto de cierto como de penoso. Bien, me explico:


Por propia experiencia sé que la historia de un iluso suele escribirse en partes sucesivas. Una tras otra. Y cuando empiezas con ella no puedes parar. Te atrapa. Ves como la tinta narra lo que tú en realidad temes, porque lo que si es cierto es que un iluso suele defraudar a su público, ya sea objetivo o no (pero eso es irse del tema). La cuestión es que te enfrentas cara a cara con alguien así y la primera imagen que ronda tu cabeza es un ave cayendo. No sé si os habrá pasado pero yo cada vez que escribo un nuevo capítulo el ave roza más el suelo.


Y cierras los ojos y piensas... "¿alguna cara nueva?". Joder, hay millones de ellas. Pero tras esas millones un iluso solo ve dos, gracias (todo sea dicho) al espejo que tiene delante.

Incoherentemente cada cierto tiempo se reza a sí mismo por su salvación (como buen iluso), se lava la cara con jabón y a otra cosa. Pero cuando lo reflexionas desde fuera cada persona vive su propio mundo, y esa otra cosa no es más que una ilusión.


(Es como esculpir piedra con un pepino )

18 de agosto de 2009

Y cambiando de tema


Él vestía un viejo pantalón de lino que, sin lugar a dudas, conoció tiempos mejores. Nunca se debe subestimar el traje de gala de un hombre; porque, por lo idiota que pueda parecer, le gustaría verse embutido en ese mal gusto hasta el día de su muerte. Y cuando digo muerte me refiero a muerte.

(Bon appétit!)

16 de julio de 2009

IV


"Muy bien, lo has conseguido. Toma tu recompensa" Míralo, qué feliz es. Así da gusto levantarse a las 7 de la mañana.

Cuando ves madrugar una ciudad te encuentras con la responsabilidad de interpretar la labor de cada persona en su mundo. Miras a través de la ventana y almacenas por milésimas cientos de rostros, gestos, voces. Y sólo con girar el cuello. Sólo con intentar expandir tu realidad te avasallas. Mueres como una flor en invierno, o al menos la ves morir.

Sinceramente, no sabría decir cual de las dos respuestas es la correcta, pero se cual es la que más duele. Muévete.


(Notas al instante cuando tienes una musa delante)

7 de diciembre de 2008

Nada tiene que ver con nada


"Como me gusta protestar. Por todo. Por la comida, por la temperatura, por la sociedad... Todo trata de hacerme la vida imposible. Pero yo hago lo más útil, quejarme. Lloriquear con excusas y acusaciones, burlar mi propia responsabilidad e intimidar con la soledad de vez en cuando. Y bien, si encima protesto, luego tengo la cara de escribirlo. Aunque bueno, total, no creo que nadie vaya a pegarme una bofetada mañana nada más verme. Si te paras a pensar, soy un viejo con cáncer y mal humor. Aunque bueno, al menos no mato gente como el viejo ese de la pelicula."

Le dijo mientras le apuñalaba por la espalda.


(Y todo esto sin salir de casa)

8 de julio de 2008

Silogismos, uno tras otro.


Que quien haya visto la luz de un paso hacia su derecha, vuele por encima de las nubes y diga a todos qué ve. Burda grandilocuencia banal. Casi me atrevo a decir que nadie de los pequeños humanillos sabe qué es un sueño, ni tan siquiera sabe huir de lo que no lo es. ¿Por miedo? Quizá.


Y bien, te sientas delante de una mirada y no consigues captar lo que busca, nunca te has atrevido a cocinar y, por tu bien y por el de todos, no lo hagas ahora. No podría soportarlo. Que cuando alguien estropea con tanta facilidad una imagen ajena sabe que la suya no es más que una montaña de mentiras. Y todo sigue estando bien.


No todo sale a pedir de boca.


(Destrozando noches)

3 de julio de 2008

Noche



Pudo haberse pasado la vida colgado de un deseo, que para cuando pensaran en ayudarle le habría surgido una banda morada en el cuello. Aún así enlazó la cuerda como mejor supo, colando entre los nudos lágrimas de su frente y suspiros de sus ojos. Bajo las estrellas de aquella sombría noche creyó dibujar una sonrisa al cielo, bebiendo de cada aliento su más inspirada codicia. Pero nunca gozó de dos segundos de autoestima, aún a pesar de cruzar cada tres meses la estrecha grieta que separaba la razón y el amor, el miedo y el dolor.


Y qué infeliz es la luna cuando murmura con temor el ruido frenético de la noche.

2 de junio de 2008

Imitación de la realidad


"La primavera espera verte sonreir", rezaba mientras se ataba los cordones de aquellas zapatillas viejas que tenía. No podía impedir que una lágrima cayera cada vez que escuchaba a Edith Piaf, sabiendo aún así que podía cuanto menos evitar aquellos momentos. Pero no prestaba atención, después del empeño puesto en ello seguía mirandose al espejo con cierto desprecio, cosa que no entendía. Y después de un tiempo nunca quiso hablar de ello, porque la última vez que su Álter Ego le preguntó solo se atrevió a susurrar: "La fantasía es lo único que me permite volar"

(R.E.M. - Everybody Hurts)

29 de septiembre de 2007

Craso error.

Puedes, si quieres, prometerle a tu conciencia que intentarás aguantar toda una noche sin mirarla; pero tú quieres morderle el cuello, saborear su pelo. Y sin duda esperas una respuesta agradable, alguna reacción alentadora que te haga imaginarte a su lado. Joder, abre los ojos, todo eso queda más allá de tu iniciativa.

¿Esperarla a ella antes de reaccionar? Craso error. Y punto.

(Todo queda a sólo dos lunas de tí)

21 de septiembre de 2007

Reflexiones

- Ahora dime que todo está en la mente, si es que llegas a creer que existe la mente como tal. Para tí todo es una simple reacción química, que hasta algo tan primitivo como el amor es sólo un cúmulo de situac¡ones, circunstancias y confusiones.

- ¿Y que esperas que crea? Para mi es más gratificante pensar que el hecho de amar es algo que provoca mi cuerpo por su imperfección, prefiero entender que como persona no necesito estar cerca de alguien o sentir su afecto.

- Contigo quería yo hablar. Es tu forma de ser convincente. Odio cuando aún sabiendo que no pienso como tú logras que dude sobre lo que defiendo.

- No es algo que puedas elegir. Piensa que por algo estoy ahora donde estoy.

- Pues siento decirte que me es indiferente cual es tu posición. Desde mi punto de vista prefiero creer que quien me quiso lo hizo por mi persona y no por un improbable cúmulo de sucesos. Que da igual en la época en la que estamos o si todavía no se ha pintado la Gioconda, me reconforta pensar que nos hubieramos querido igual.

- Ejem, pues nada Don Juan, si lo que deseas es que te de falsas expectativas, que te consuele diciendo lo auténtico de lo que sentiste... prefiero darte una piruleta, me costará menos.

- Mira enano cabezón, baja de mi hombro. Ya vendrás solo cuando te necesite de verdad.

23 de agosto de 2007

Luego está ella


Déjalo estar, no tiene más explicación. Gozas de un suspiro sano y te arrepientes de aquello que hiciste hace ya alguna década. Logras aferrarte a los rincones de tu intelecto, buscas en ellos lo que te puede ayudar a deshacerte de esa dama de blanco; pero la soledad puede ser una gran amiga si goza de tu desconfianza, aunque no duda asolar tu estado de ánimo si le pides que te extienda su mano. Y sin tartamudear en exceso podría aún conseguir que se diera la vuelta de vez en cuando, pero en ocasiones es cuanto alguien desea tener a su lado. Y sí, con miedo tratas de explicar ésto como si estuvieras narrando un cuento, pero odias cuando al final tiendes a fruncir el ceño para evitar llorar delante de ese niño que te escucha tan tan atento. Y sí, lo derivas en desolación, guerra y esas cosas que tanto nos importan, pero tiendo a pecar de hipócrita cuando aún sonrío al hablar de ella y de lo feliz que soy cuando me acompaña. Claro que, bueno, mirándolo desde el otro lado del espejo, el afortunado soy yo.

(Confío no ande perdido)

31 de julio de 2007

Jugando a ser García Márquez


Que nunca viera cómo amanece, tocar la nieve, sentir el viento en su cara, la luz en sus ojos. Que nunca sintiese dolor, amor, gula... que nunca gozase con la virtud de hacer reir a la gente. Jugar a ser aquel mono que llora cada vez que anochece, hundirse poco a poco entre las sábana y fundir todos sus sentimientos en una sola carta. Que siempre espera ver la reacción de quién le acompaña para darle una palmadita en la espalda. Ser el hombre cuyo libido y ego frenan sus propios institos altruistas, sus principios más primitivos. Parecer seguro en cada paso al caminar, titubear por dentro pensando en el solo hecho de avanzar. Cacarear orgulloso sus hazañas, apaliar su mirada mientra las recita cabizbajo. Truncando cada decisión se acerca con frivolidad a la salida, para después volver corriendo y jadeando cada lamento que le susurró aquella noche. Simular estar seguro de cuanto cantas.

(Vulgar juego, bonito fracaso)

19 de junio de 2007

23.03


Son las once de la noche y aún sigo aquí. Siempre escribiendo sobre lo mismo, esa mierda que nadie consigue entender. Y no me gusta. No sirve de nada llenar un escritorio de un montón de hojas desordenadas para pretender hacerte creer que estás aprovechando el tiempo cuando a solo dos metros de ti hablan de neodarwinismo, biotecnología y esas cosas. Y sin lograr hacer nada al respecto te abrazas a la idea de superación, ambición, ego y demás. Y sin hacer nada.

Exprimir una idea al máximo y pretender que una transición suene tan original. Paridas por el estilo. Ésto es algo que no merece la pena leer, dejando a una lado lo que tenga intención de significar. Pero claro, es difícil no repetir lo mismo una y otra vez. Eterno retorno según el bigote ese que trataba a los caballos de usted.
Tiras la moneda un número impar de veces y siempre sale su cara (lo que puede llegar a significar esa persona para ti, un hermano, tu princesa). Son las pequeñas cosas las que te hacen cambiar. Es ese desayuno en que recuerdas verla sonreír, es ese cuadro que alguien pintó para ti. Cerrar los ojos e imaginar cómo sería tu vida con solo una canción de Sabina y un montón de monedas en el bolsillo.

Malgastar otro buen título. ¿Alguien da más?

("No todo hombre errante anda perdido")

14 de junio de 2007

Castillos en el aire


Ansiedad efímera, no es más que un alarde de bipolaridad. Sentirse abrumado con la idea de imaginar, de soñar; hablar siempre de lo mismo y esperar que suene innovador. Son tantas las margaritas dehojadas que no recuerdo porqué lloraba aquella noche. Y no sabes en qué momento llegó, no consigues encontrar la razón por la que miras titubeando cada día antes de acostarte el buzón, espectante por encontrar una carta suya. Intentas salir de esa rutina en la que has caido, buscas el modo de no perder el tiempo con tus absurdas reflexiones, preguntándote porqué no leíste el libro que te regaló, porqué no te aburre escuchar siempre la misma canción.

Siendo todo tan borroso aún me atrevo a sonreír cuando me preguntan por mi nuevo corte de pelo. Idiota. Idiota por creer que todavía conservo esa pizca de singularidad de la que antes me abastecía, gracias a la que dejaba poco al juicio de los demás cuando pasaba por su lado.

Inculto, afable, malcriado, iluso, derrochador, insensato, cínico, bufón...
(Soñador)

17 de abril de 2007

Ouch, I have lost myself again

Balbuceo como cualquier otro lo haría y me tatúo sombras como un idiota mientras escucho Pink Floyd. Parece que con esto quiera desear hacer ver lo que en realidad anhelo, un poco de juego autocompasivo y algo de ese bienestar irreal que por algo tan ilógico como mi vagancia racional menosprecio (confío no ande perdido). Y no sólo por esas razones espero sentado una reacción de la que nadie está advertido, más bien gozo con la idea de encararme contra el espejo y apuñalarlo una y otra vez.

Pero evidentemente eso me hace retroceder, es entonces cuando el avispado cómplice susurra entre sollozos y lágrimas. Cierto es, no obstante, que cuánto más placentero resultaría patear esos ideales y alejar de algún modo esa forma de ser, y cuánto más fácil sería bajar los pies del sofá y echarme a andar.

Sería curioso destacar que todo lo que en principio me lleva a escribir ésto no es mencionado, que si bien aludo a ello confío se entiendan dichas premisas. E inconformista acecho el reflejo de esa burda imagen, sin darme cuenta de que la historia de un iluso se escribe en partes sucesivas.

18 de marzo de 2007

No soy tan original ®

Basta con sincronizar lo que escribes con una buena canción, algo que disimule lo que en realidad quieres decir pero que no defraude, eso nunca. Y el caso es que confío en que ésto quede aqui, entre nosotros, porque puestos a pensar y pensar se necesita ser demasiado crédulo para confudir esta mierda con otra mierda mejor (yo el primero).

Mientras tanto me miro en el espejo e intento quitarme esa enorme nariz roja que de vez en cuando me sale... así, por las buenas. Y ésto no puede ser. Y el caso es que confío en que no todo lo que digo sea para un rato y punto (¿qué digo?), porque puestos a reflexionar y... mmm... reflexionar caigo en la cuenta de que no soy tan original (Joder, repito).

(Voy a darme prisa que la música se va acabando)

Y ya con las gotas de sudor en la frente (me veo sin tiempo) alego que tal bocazas como aquél no merece más que una patadita por
COBARDE; porque puestos a razonar y ...ains... razonar, quizá no estemos escuchando la misma canción.

(Leer sólo una vez y opinar)

22 de enero de 2007

Soy feliz



Y claro, llega el momento en que tu hijo te pregunta por la felicidad, tú frunces el ceño y con los labios titubeantes le dices: "Yo una vez tuve pelo" o "encontré a la mujer que quería para mi". Y el niño con la nariz llena de pecas se da la vuelta "feliz" mientras tararea la canción de los dibujos que vió por la mañana, mientras tu te quedas hecho polvo pensando "¿qué coño será eso de la felicidad?".

Y claro, te acuerdas de cuando eras pequeño, entonces querías ser astronauta y tener una granja con muchos animales... para tener ocupados los fines de semana. Ahí si eras feliz. Pero cuando pasan unos años te das cuenta que lo único que consigues es que la responsabilidad se te clave en la espalda, en ese momento te dicen que tu abuela tiene cáncer o que tu hermana es adoptada (suerte que no puedo presumir de eso).

De repente, sin saber porqué, te sacas la cartera que guardas en el bolsillo derecho de la parte de atrás de tus pantalones y miras la foto de tu mujer, la tapas con el dedo pulgar y piensas: "mi novia de los 18 era más guapa". Sin quererlo te entran unas ganas horribles de agarrar al enano del pelo tieso por el cuello, pero no puedes.

Y claro, en ese momento dices: "soy feliz".